Itinerari anada
Punt de vista del capità. Anada
Punt de vista de la capitana. Anada
Itinerari de tornada
Punt de vista del capità. Tornada
Punt de vista de la capitana .Tornada
VALORACIONS
Itinerario de ida
Punto de vista del capitán. Ida
Punto de vista de la capitana. Ida
Itinerario de vuelta
Punto de vista del capitán. Vuelta
Punto de vista de la capitana. Vuelta
VALORACIONES
Pensamientos

El viaje visto por la capitana



2 de mayo

Empieza la aventura. Salimos de Blanes el día 2 de mayo, a las 10 h. Ahora, cuando escribo esto, estamos navegando por delante de Palamós y el tiempo es perfecto para continuar. Allá adonde lleguemos nos tendremos que quedar “un buen rato”, ya que están previstos vientos de tramontana, demasiado fuertes para navegar “ahora”. Así pues, nos quedaremos hasta que soplen vientos mejores.

Ya estamos en Roses. Hemos llegado sobre las 16 h. Nos quedaremos aquí hasta que tengamos buen tiempo para continuar. Joan y Feli, cuando comenzaron su viaje hace dos años, también quedaron “atrapados” aquí.




 

3 de mayo

“Ya” es día 3 de mayo. Hemos estrenado las bicis. Cuando el capitán cumplió los cincuenta, los chicos y yo le regalamos una bicicleta de esas plegables, de aluminio, que no pesa nada, muy “mona”, que fue a parar al cofre del Swing (recordemos que el Swing era nuestro anterior barco y que lo cambiamos por el Blauet). Yo estaba convencida de que nunca saldría de aquel cofre. Incluso me daba un poco de yuyu, algo que no sé cómo explicar..

El año pasado (o quizá hace ahora dos años, no lo puedo recordar con precisión) hicimos la “colección” de “tiquets” de “La Vanguardia” y conseguimos otra bicicleta, esa bici que tiene casi todo el mundo, pequeñita, plegable y con muelles bajo el asiento (gran invento para el culo del propietario de la bici) y que ha acabado siendo la mía. Yo soy un desastre, montando en bici, pero aprenderé. Hoy hemos hecho nuestra primera salida, desde el puerto hasta los “aiguamolls” (marismas). ¡Una pasada!

Ahora mismo él está cocinando una opípara paella (los jueves, en Catalunya,tradicionalmente, toca comer arroz) y mientras, yo me entretengo escribiendo estas cosas, que no tienen nada de técnicas para los que entienden de náutica y navegación. Esas las contará él. Yo cuento la vida cotidiana.

Y mientras, va entrando la tramontana, con un ruido queee… ¡qué bien, estar aquí, en el puerto de Roses, bien resguardados!

Me he comprado una tarjeta de timofónica que me ha costado 12 € y que vale para 24 horas. La putada (con perdón) es que ¡las 24 horas tienen que ser seguidas! Me parece que he aprendido la lección: la próxima vez iré a un ciber y santas pascuas. Yo no me gasto 12 euros cada vez que quiera poner la web al día, ¡madremíademivida! Que “así” tenemos que vivir muchos meses… ¡vive dios! Que ahora somos “trasmundistas”.



 

Paseando por Roses_Passejant per Roses

4 de mayo

Cuatro de mayo. Esta mañana he ido a la pelu (aprovecho que todavía estoy en Catalunya y me entiendo bien con la gente, que cuando esté en Francia igual pido que me tiñan las raíces y vete a saber lo que me teñirán, ay,ay,ay) ha sido muy bueno porque la peluquera me pregunta si estoy de vacaciones y yo le digo que si. Y luego me dice “que mal rollo con el tiempo, verdad?” y yo “a mi me da igual, tengo seis meses de vacaciones”. Ella no se lo acababa de creer y le he contado aquello de los “seis meses sabáticos y tal” y entonces me ha preguntado en qué hotel estamos. “Hotel Blauet” le he dicho. “No lo conozco”, me ha contestado. Entonces le he explicado que el Blauet es un velero y me he enrollado mientras, efectivamente, me teñía las raíces, que por algo hablaba mi mismo idioma y sabía lo que le pedía.

Cuando llevábamos un buen rato hablando, va y me suelta:” Y en el barco también lleváis un coche?” y yo “si, y un helicóptero”... me ha mirado, incrédula, y entonces le he explicado en qué consiste vivir en nueve metros de velero, y que apenas caben dos bicicletas plegables. No sé si le ha acabado de gustar, porque seguidamente me ha confirmado que ella cuando se va de vacaciones prefiere ir a un hotel y que la sirvan. La entiendo, aunque no comparta su opinión vacacional. Era muy simpática y me ha dejado el pelo perfecto. A la hora de pagar he constatado que “alguien” que tengo muy cerca deberá aprender a teñirme las raíces a partir de ahora mismo. Todavía no lo sabe, jejeje... pero si es capaz de arreglar cualquier avería del Blauet,¡ cómo no va a ser capaz de llevar a cabo una sesión de peluquería!

Hablando de averías, ayer, cuando llegaron los “Mascarells” (Joan y Feli) descubrimos una gotita de agua que se infiltraba por la pared* del “salón”. ¡Horror y pavor”! “Hay que operar”, es la frase preferida de los navegantes, que cuando no tienen nada que hacer, se lo inventan. Pero a fe de Dios que sí que había algo que hacer, en el Blauet: era necesario desmontar el techo (buf buf buf) para ver qué pasaba y por dónde corría el agua. Ni cortos ni perezosos, Joan Salvador y Joan se pusieron manos a la obra. Tengo documentación gráfica (mientras Feli y yo comíamos bombones y mirábamos cómo ellos trabajaban, hice algunas fotos del evento). Efectivamente, desmontaron el techo y encontraron el cuerpo del delito: un pequeño tornillito de nada que se había pasado de rosca, lamadrequeloparió, y era el que dejaba que las gotitas se colaran por la pared*. Llenos de júbilo (cuando los navegantes encuentran la avería es como si recibieran un premio) lo atornillaron con aquella paciencia infinita que gastan (¿no os había hablado nunca de la infinita paciencia del navegante? Si no es así podéis leer mi blog “Només del mar-Sólo del mar”) . Como decía, se dedicaron a atornillar el tornillo (valga la redundancia) y a volver a colocar el techo en su sitio. La operación duró aproximadamente una hora. Luego nos pusimos los anoraks (hacía un frío que cortaba el cutis) y...¡A “La Gallega”, a cenar! Creo que si continúo contando cosas no me dará tiempo a ver “El cor de la ciutat” así que ya paro.

* a lo que yo le llamo "pared" el Capi le llama "mamparo" (con lo que se ve que es una pared...)

Ah! Y entraba agua ¡porque llovía a cántaros!



 

Reparant el degoter/Reparando la gotera

5 de mayo

Cinco de mayo. La Ley de Murphy nos continúa acompañando, como siempre desde que el mundo es mundo y desde que yo estoy con el Capitán. Está claro que antes yo no conocía la Ley de Murphy. Pero ayer por la tarde me torcí (o algo parecido) la rodilla "tonta", aquella rodilla que me hizo ver las estrellas el día que me fui a correr (y no debía) y esta mañana, al compás de la tramontana, que enseguida os dejaremos ver y oír, si es que soy capaz de colgar "aquí" el video que hemos hecho, hemos conocido el CAP de Roses. He tenido el honor de que me acompañara una pareja de la Guardia Civil en su coche (si, habéis leído bien) donde un médico muy simpático me ha recomendado reposo más o menos absoluto durante tres o cuatro días. ¡Aaarrggg! Pues bien, esto es lo que hay. Aquí me tenéis, cosiendo cortinas, bordando manteles, leyendo, escribiendo, actualizando la web, y de fondo, la Copa América y/o Ella Fitgerald (como es el caso ahora mismo)

El Capitán, que es un cachito de pan bendito, es, mientras dure la tramontana, el encargado de ir a la compra, hacer la comida, la merienda, la cena... y de intentar mantener el barquito limpio (todo eso que hasta ahora compartíamos) Así pues, Montse se ha convertido, por su mala cabeza (o por su mala rodilla) y por tres o cuatro días, en "ama de barco". ¿Alguien da más?

Bueno, sintiéndolo mucho, no he podido colgar el video prometido. Sólo deciros que en el momento en que lo quería colgar, había 35 nudos de viento dentro del puerto.


 

Trabellant al web/Trabajando en la web

11 de mayo



11 de mayo

Estoy en Blanes. Que si, que sí! Que ahora os lo explico. Yo sólo contaré mis sentimientos, esto ya lo sabéis. Las partes técnicas, supongo que en un momento u otro os serán comentadas por parte del Capitán, si tiene ganas, que esto de internet no es precisamente lo que le gusta más de este mundo y no se sabe nunca.

Empezaré diciendo que miércoles, que ya no soplaba la tramontana, decidimos esperar al jueves porque así dejábamos que la mar se calmara, dado que debíamos atravesar la zona del Cabo de Creus, zona "chunga" donde las haya, en cuestión de vientos, que yo recuerdo que en nuestras travesías hacia Baleares, siempre teníamos que estar pendientes del tiempo que hacía por la zona del Cabo de Creus, que el Golf de Lleó también se veía afectado, y de paso, la zona de Baleares. Aunque parezca mentira, si - qué cosas- que una zona geográficamente tan lejana, pueda influir de una manera tan bestia! Pero es el que hay.

Total que el miércoles fue un día tranquilo-tranquilo del todo. Lectura, paseo, más lectura, comprar, hacer la comida, más paseo... salir con la bicicleta un rato, para comprobar acto seguido que mi rodilla todavía no está preparada y que tengo que esperar unos días más, todavía, para pedalear...

En fin, para no hacerme "tan" pesada: el jueves, de buena mañana, (ayer) salimos con un mar plano como un espejo, un solecito que ni hecho a medida y... ¡la mar de bien! navegamos unas seis horas, aproximadamente, porque salimos, sin prisas, a las 10,30, tras "hacer" gas oil. Íbamos a vela y a motor, porque no había viento suficiente como para ir sólo a vela. Hay cosas que yo no acabo de entender, tras una semana de viento que se te lleva, luego quede aquella calma. Ya lo dicen: tras la tormenta, llega la calma. Hicimos, pues una navegada perfecta, hasta llegar a cinco millas de St. Cyprien. Que cuando pensábamos que pasaríamos de largo de St. Cyprien e iríamos a Canet Plage, que está cinco millas más al norte, algo empezó chirriar dentro del motor. Yo no me habría ni dado cuenta, porque el mismo ruido del motor tapaba el chirrido, pero "él" , que tiene el oído fino para la navegación, me comentó "hay algo que no me gusta, voy a ver"...

Yo soy sufridora desde siempre. "Nasía pa sufrí", que en este aspecto me parezco a mi madre, me guste o no. Y ya me dio el runrún en la boca del estómago. Joan Salvador estaba tan tranquilo, peleando con las tripas del motor, pero yo tenía el culito así de pequeño.Intenté que no se notara demasiado, que estaba preocupada, pero me da la impresión de que no lo conseguí, porque él me iba diciendo "tranquila, que no pasa nada". No le creí en ningún momento, pero sus palabras me transmitían confianza, aparte de que el mar estaba plano, pese a que habían entrado unos pocos nudos de viento, pero nada a ver con la tramontana, eh?

El vientecillo nos venía de popa, lo cual es muy placentero (para mí, que no para el barco, que se ve que para el barco lo mejor es que venga un poco de través, que las velas van mejor, pero, como siempre, incomprensiblemente, lo que me va bien a mí, no le va bien al barco).

Estuve "vigilando", con el piloto automático puesto. Bajamos la Mayor y navegábamos sólo con la Génova. Con la tapa del motor abierta, el chirrido era del todo evidente y lo único que me tranquilizaba a mí era que nos íbamos acercando a Saint Cipryen (si lo escribo algunas veces con la y primero y la i al final, no penséis que soy disléxica, es que no me acuerdo cómo se escribe y no tengo ganas de mirarlo cada vez, llamadme vaga)...

Él llamó al mecánico (un santo barón - o varón, o ambas cosas?) No, seguramente, si fuera barón no tendría que hacer de mecánico (o sí?)... bien, un santo varón que le confirmó al Joan Salvador lo que ya sabía: que la correa del "nomeacuerdoqué" fallaba porque había una "arandela que no se qué". (Yo ya os he avisado que si queréis detalles técnicos no me debéis leer a mí sino a él, cuando lo escriba, of course).

La "arandela del no seque" no había manera de sacarla de su sitio, así que el capitán decidió entrar a St. Cyprien o sea que nos olvidábamos de Canet Plage. Paramos el motor y fuimos a vela hasta la misma bocana del puerto. Para ser sincera debo decir que en esos momentos ya no sufría tanto, la presencia del pueblo allí mismo y la posibilidad de pasar la noche tranquilamente en puerto, más la posibilidad que él mismo pudiera arreglar el nosequé de la arandela me daba confianza.


Pero. ¡ay! La vida no es tan sencilla, señores míos. Y cuando llegamos, sin el menor problema, hay que decirlo todo, dejamos el barco en la gasolinera mientras íbamos a “Capitanerie” para que nos adjudicaran un amarre. Pudimos observar que los franceses no se estresan para nada. Nos dieron un amarre para un barco seis veces más grande que el nuestro. ¡Pobre Blauet! No tengo palabras para explicaros la odisea que representó “meter” un cabo por unos “pirulís” – modelo lazo del Far West- buf buf, es que no sé cómo contarlo, porque había que verlo. En el poco rato que estuvimos en Capitanía empezó a soplar viento (nonono, no era tramontana) era una cosa flojita-flojita, pero suficiente para hacer que el Blauet se decantara “peligrosamente” hacia estribor. Creo.

Lo de “peligrosamente, es mi percepción, claro está. Pero mis percepciones, muchas veces, conducen a la histeria. Si, ya lo sé. Lamentable, pero cierto. Y toda la maniobra – que duró una media hora- la hice en compañía de la histeria, cosa nada recomendable para nadie, porque la situación ya era lo suficientemente difícil, como para dificultarla más. A todo esto, él estaba tranquilo. Sólo de vez en cuando se paraba para decirme “Montse, que no pasa nada, que lo estás haciendo muy bien, que lo único que puede pasar es que nos demos un golpecito con un “pirulí” de esos, pero están para eso, tranquila, que no pasa nada, de verdad”. Pero yo sé cómo las gasto. Y a la histeria se le sumaba la rabia por estar histérica y no poderlo controlar. Y entonces voy y me pongo a llorar, porque, naturalmente, cuando no se sabe cómo controlar la situación, lo mejor es ponerse a llorar. En fin, que después, “a toro pasado”, que es cuando uno puede analizar las cosas, no tenéis ni idea de cómo nos reímos! Pero bueno, el caso es que lo pasé fatal! No hay fotos del evento, sólo me habría faltado ponerme a hacer fotos en aquel momento…

Bien, una vez "instalados" - allá no hay marineros, es un puerto "self service"- él se puso a intentar arreglar la "arandela del nosequé", pero se ve que era una tarea demasiada difícil para hacerla a solas y sopesamos la idea de buscar un mecánico allí o volver a llamar al mecánico (el santo varón) y el capitán tuvo una idea luminosa:" saco el cuerpo del delito, llamamos para que uno de nuestras hijos nos venga a buscar (en estos casos el que suele pringar siempre es Aleix, pobrecillo) y vamos a Blanes. Allá, nuestro mecánico nos arregla la pieza, nuestro hijo nos vuelve a llevar (pobre Aleix) y continuamos".

Aleix, estaba trabajando cuando su padre lo llamó - no como otros que navegan - pero estaba dispuesto a dejarlo todo para ayudarnos (tenemos unos hijos que no nos los merecemos, vive dios)... pero entonces, el mismo amigo que el otro día "nos" había ayudado con el agua que entraba - bendito Joan - se ofreció a ir a buscarnos.

Total: Joan vino a buscarnos, que los dioses lo bendigan mil veces, llegamos a Blanes a las tres mil, dormimos un poco, y esta mañana el capitán, con el cuerpo del delito en una bolsa de plástico, se ha ido a ver al mecánico. Yo he desayunado con mi mamá, la mar de contenta ella, porque transcurrido tan poco tiempo del viaje ya la íbamos a ver, y ahora estoy poniendo la web al día, como veis los que la veis.

Al mediodía, con el cuerpo del delito* arreglado, el Capitán ha cambiado algunas cosas en la web, como por ejemplo, la parte de las fotos. Creo que cada vez va siendo más cómodo leerla, por lo menos, esa es nuestra intención cada vez que hacemos algún cambio.

Y hasta la próxima…

* Alternador. El cuerpo del delito, la arandela del no se qué y el no se qué de la arandela, todo ello, se refiere al alternador.




 

Cadaqués

17 de mayo

Ya estamos a 17 de mayo. ¡Cómo va pasando el tiempo! Sólo hemos llegado a St. Cyprien, a mi, eso de llegar a los canales se me está haciendo eterno pero parece ser que esta era una de las cosas que nos podía pasar. Nuestros amigos que no navegan nos hacen preguntas del tipo "¿Pero un velero no necesita, precisamente, viento?" o bien ""¿Y no lleváis remos"? (graciosilo, este último) Pues si. Un velero quiere viento, para navegar, pero nosotros no estamos participando en la America's Cup, nosotros sólo queremos navegar dulcemente, tranquilamente. C'est un voilier "plaisant", no un velero de regatas.

Aunque aquí, en St. Cyp. hay un gran número de veleros que cada vez que pueden salen a hacer regatas por la zona, llevan una semana larga sin poder salir, debido a que soplan fuertes vientos que llegan, dentro del puerto, a los 40 y 50 nudos. Una fuerza parecida, en tierra, a unos 75 km/h. El parte metereológico dice que esta noche pueden llegar a los 100 km/h. Ellos no le llaman tramontana sino mistral. Da lo mismo, el nombre que le den, la historia está en que cuando sopla no se puede salir, a no ser que tengas ganas de sufrir de verdad. y nosotros no hemos venido a sufrir.

"Cuando viajes hacia Itaca tienes que pedir que el camino sea largo"- dice la canción. Y a fe de los dioses que lo está siendo, pero es que ya se trataba de esto. Anteayer alquilamos un coche (mini, mini, un peugeot 107) y nos fuimos hacia Toulouse, donde yo tengo familoia. Pasamos dos días allí con ellos, dos días entrañables, como siempre que estamoa con ellos. La generación actual ya es francesa, pero mi prima hermana y su marido son hijos de refugiados de la guerra española. un recuerdo para sus padres, una historia como tantas otras... su padre era hermano del mío (el mío era el hermano pequeño)... perdieron a otro hermano en el Ebro... en fin... como tantas y tantas familias, como todos sabemos. pero cada cual siente lo suyo y sabe cuánto duele.¡Ay! No puede borrarse, la memoria histórica, digan lo que digan los políticos (algunos políticos)... por cierto, Aurora, mi prima, se carteea con Ségolene Royal (no sé si decir que esto es tener categoría, ¡seguramente sí!)

Ayer noche volvimos a St. Cyp. Después de los dos días pasados en Toulouse, la vile rose, en una casa "de verdad", me volvió a parecer que el Blauet iba a salir volando, aunque está bien sujeto a los "pirulís" (jamás hubiera pensado que aquellos malditos palos que nos dieron tanto trabajo para entrar nos serían tan útiles) y es que "algo tiene el agua cuando la bendicen, o lo que es lo mismo: si esos "palos" estaban ahí, en un sitio con tanto viento ¡por algo sería! Lo que está claro es que si el capitán está tranquilo (que lo está) quiere decir que el Blauet no va a salir volando por mucho que a mi me lo parezca. Cenamos e intentamos dormir. me costó, pero como que hacemos horario francés me dije "Montse, deberías dormir deprisa, que en seguida van a ser las 7 de la mañana". Así lo hice. Y hoy, a las 7 de la mañana... ¡arriba! Después de desayunar hemos salido a explorar los alrededores con la bici, a ver si mi rodilla admitía otra vez la bicicleta. Y si. Ha habido suerte. Hacía mucho tiempo que no montaba en bici, que sólo hacía "spining" con la estática. ¡Y no es lo mismo, claro!... además, las "rafales" (ráfagas de viento) se llevan hasta las piedras, con lo cual, pedalear contra el viento no es fácil.

Quizá mañana vayamos a Canet Plage (con la bici) ya que todos los navegantes del puerto están de acuerdo en que como mínimo hasta el sábado no se podrá salir y quien salga antes, ya se encontrará el marrón. Ya lo decía... "cuando te dirijas hacia Itaca.." pues si: el viaje será largo, dulce, tranquilo y ... ¡ventoso!

Ahora bien: leo muchísimo, escribo otro tanto y pruebo a inventar recetas de cocina. Y la relación "calidad-precio" del Blauet os aseguro que es altamente recomendable. Voy a continuar leyendo. Ahora estoy con "Senyoria", de jaume Cabré. "Los hermanos Karamazov" será el siguiente. Va a ser una relectura. Voy a ello.




 

40' dins el port- 40' en el puerto

19 de mayo

Por fin ya es sábado. El día de ayer fue extraordinario, por una razón tan concreta, que todavía no la puedo decir, pero que me hizo enormemente feliz. Siempre recordaré el 18 de mayo. Bien, sea como sea, esta mañana a las 8,15 salíamos por la bocana del puerto de St. Cyprien. A lo tonto a lo tonto, nos hemos pasado diez días allí, todavía recuerdo cuando llegamos y dijimos:
- Madame, nous voulons rester ici pendant deux ou trois jours, parce que nous avons le moteur un peu cassé.

Y la madame nos dijo:

-Un peu cassé ou un beaucoup cassé?- y se rió. Y cuánta razón tenía, cachiesnlamar, que el motor estaba cassé del todo!

Y por fin, hoy hemos salido en dirección a Cap d'Agde. Y aquí estamos. Y aunque hay un café internet, todavía no colgaremos nada en la web porque tampoco es cuestión de colgarlo todo cada día. lo haremos cuando podamos, quizá en el pueblo donde pensamos sacar el mástil (si todo va bien y la tramontana no nos toca las narices otra vez), será en La Grande Motte. On vera. La navegación ha sido tranquila, estamos descubriendo que con el Blauet hacemos un nudo más que con el Swing, en las mismas condiciones atmosféricas y todo eso. O sea, que el Blauet es mejor barco que el Swing, lo miremos por donde lo miremos. Bueno vale: no es mejor, es diferente.

A remarcar:
- Que cuando hemos llegado nos hemos encontrado (y mezclado con) una regata que había salido de L'Estartit y acababa aquí.
- Que nos hemos zampado una crêpe cojonu... quiero decir buenísima (Crêpe au grand marnier)
- Que los lavabos están a tomar por... o sea, lejos de donde tenemos el barco.
- Que Cap d'Agde nos recuerda los pueblos turísticos de nuestra costa pero durante los años 60. En serio. O quizá es lo que nos ha parecido a nosotros.
- Que en cuestión de telecomunicaciones en general y respecto a los teléfonos móviles e internet en particular, les damos mil vueltas a los franceses. (Peut êtrê) y ahora no sé si he puesto bien los circunflejos, que no tengo gvanas de mirar el diccionario.
Y ahora me voy a ver la "Meteo".




 

Crêpe au Grand Marnier

20 de mayo

¡Huy,huy,huy, qué maaaal! Hemos salido a las 8 de la mañana, con poco viento pero sin ver nada. El Capitán ha anunciado que quizá deberíamos volver a puerto y yo, haciéndome la chula, he dicho que aguantaría lo que fuera (¡Toma ya!) pero cuando llevábamos media hora de navegación, saltando por encima de las olas como las cabras, que se ha roto la jarra esa de los filtros del agua (si, una jarra que lleva unos filtros que duran un mes y que hacen que el agua se pueda beber, comprobado, incluso con agua de Barceolna, que ya es decir) y han empezado a caer los libros, la fruta, los spaghetti (no, los spaghetti no se han caído, que eso viene de una leyenda urbana pero real que les ocurrió a unos amigos nuestros - los Zeta's- en una travesía desde Mallorca hacia Blanes, que se les cayó todo,todo,todo, porque había una fuerte marejada, pero fuerte fuerte, nada de mariconadas y ello hizo que hasta la olla de spaghetti rodara por el suelo y los spaghetti se cocieran casi solos con el agua que entraba debido a las olas y desde entonces, cuando se cae todo, decimos que se nos caen los spaghetti, aunque exageremos como si fuéramos andaluces, que se ve que los andaluces son unos exagerados. Ah, ¿no? Bueno, pues no) Bien, la cuestión es que hemos tenido que volver a entrar a Cap d'Agde y ¡hala! a quedarnos aquí hasta que el parte meteorológico sea bueno, o sea: hasta "vayan ustedes a saber cuando".

Lo bueno es que el pueblo es guay (modelo años 60 pero guay) y hay un café internet que nos permitirá conectarnos un rato esta tarde si la ley de Murphy no hace que los domingos esté cerrado, que todo podría ser. ¡Ya lo veremos!

Es domingo pero nosotros hemos hecho "sábado". Me explico: en cAtalán, "fer dissabte" (hacer sábado) es limpiar a fondo. Hemos limpiado a fondo, porque el Blauet estaba un poco marrano, el pobre. no, no quiero decir que nosotros seamos unos marranos, al contrario, lo hemos limpiado bien para no serlo, precisamente. Y es que una cosa es una casa y otra cosa muy diferente es un barco, donde entra viento, polvo (con perdón) y sal y ... en fin, que se ensucia más. El capitán limpiaba por fuera y yo por dentro y nos ha quedado un barco como los chorros del oro, aunque con cosas en medio. En un barco siempre hay trastos en medio (y en algunas casas como la mía, también, cada cual tiene sus defectillos, oigan) ¡Ay, Señor! Con lo bien que ewstaría yo en mi casita y cómo me tengo que ver, madre mía, lo que una tiene que hacer por amor (que cuando digo que soy navegante consorte es que soy navegante consorte, ¡que no miento, caramba!) Vale. Si. Es bromilla. Bueno, es un poco bromilla.

Total, que mientras "hacíamos sábado" en domingo, escuchábamos a Serrat (Serrat, eres grande)...

Ese "vayan ustedes a saber" ha resultado ser ahora. Que resulta que el café internet está abierto hasta las 8 de la noche y que nos están esperando, que casi no tienen clientes! así que en cuanto el capitán termine de hacer la siesta, nos llevaremos el portátil e iremos a colgar todo lo que nos dejen colgar por un par de euros (creo que una hora, dos euros, carísimo, pero en fin, es lo que tenemos)

Por cierto, ayer noche pillé "Los hermanos Karamazov" pero me pasó algo curioso: me puse a estornudar y venga,venga,venga a estornudar y es que el libro es tan antiguo que por dentro está llenito de 'acaros (es la conclusión a la que yo he llegado, porque por fuera está limpito, vive Dios) así que antes de leerlo deberé limpiar hoja por hoja las más de 400 páginas que gasta (jope) y bueno, como no me dormía, empecé "El corazón helado", de Almudena Grandes, que es una gran autora a quien admiro, que me gustaría muchísimo saber decir las cosas como las dice ella. Yo ya sé lo que quiero decir, sólo me gustaría decirlo como ella, pero claro, entonces sería ella y ... ya me entendéis y yo me entiendo. También me gustó muchísimo "Señoría", de Jaume Cabré, que es otro autor que me entusaiasma y del que intento aprender lo mismo: "Cómo decirlo"... porque, tal como digo, lo que quiero decir, ya sé lo que es. Lo importante es el "cómo", qué difícil es eso de escribir, ay...







 

Llevando/Portant intendencia a bordo

22 de mayo

Por fin esta mañana hemos salido de Cap d'Agde. A las 8,10 aproximadamente, salíamos por la bocana y esta vez la visibilidad era buena y el mar también. Muy pronto hemos llegado a Frontignan, a las 11 y muy poco, atracando en el puerto de acogida, que queda justo enfrente de una escuela de vela. Oíamos los gritos de los alumnos (gritos dentro de un orden, pero gritos, yo sé lo que me digo, que me he pasado mucho tiempo entre escuelas e institutos) He recordado a Àngels y la escuela de vela de Blanes, el IES Serrallarga, pionero en conceder créditos a los chavales a través de los cursos de vela (eso de pioneros me lo parece a mi, que igual hay otros instis que lo hacen y yo no me he enterado). Àngels debe de estar en clase, ahora mismo, pero está claro que cuando ella y Pere tomaron tres años sabáticos y se fueron al Caribe, todo el mundo los envidiaba, ¡la primera, yo!

Hemos hablado con los de Capitaneria y ésta ha resultado estar situada al otro lado del puerto, que casi podríamos haber ido en bici, porque ha resultado una excursión de mucho cuidado. Murphy, siempre presente en nuestras vidas, nos ha hecho saber que hasta el sábado no nos pueden quitar el mástil y por lo tanto, si hoy es martes, esto no es Bélgica, pero si que tenemos cuatro días para tocarnos los coj... la pampa en este puerto (donde, dicho sea de paso, no se está nada mal, por lo menos por el momento). Pero la decepción se nos debe de haber visto en la cara - sobre todo en la mía- porque el señor que nos tiene que quitar el palo ha consultado su agenda un par o tres de veces para re-confirmar que, efectivamente, hasta el sábado, nada de nada y ante mi pregunta:

- Et qu'est ce qu'on peut faire, a Frontignant, pendant quatre jours?

- Vous pouvez aller à la plage!- me ha respondido, absolutamente convencido, porque no sabe que yo ya he tomado todo el sol de mi vida, que ahora lo que menos me conviene es precisamente - aunque lo haga- tomar el sol, que eso acelera el envejecimiento (todavía más) pero claro, todo eso no se lo he contado al Monsieur, pobre hombre, después de la sugerencia... y es que Frontignant puerto no es un pueblo sino una urbanización de verano, de aquellas en las que no hay nada más que cuatro tiendecitas (cerradas todavía, porque es temporada baja) y muchos apartamentos donde los abuelos (y no tan abuelos) vienen a pasar sus vacaciones, y a surfear y esas cosas. Lo de surfear quizá no lo hagan los abuelos (o sí, que nunca se sabe)

Total: una vez asumido que nos tenemos que quedar cuatro días, ya le he dicho al Capitán:

- Yo aquí leeré y escribiré mucho, cuidado, aparte de ayudar a desmontar "el comedor" porque, para bajar el palo, será necesario desmontar el techo del "salón", que hay que desmontar todas las conexiones eléctricas del palo. Y eso se ve que tenemos que hacerlo entre dos (lo encuentro justo)...

Hemos discutido (un poco, sólo un poco, que, aunque parezca mentira y contra todo pronóstico de los agoreros, eso de la convivencia en poco más de 10 metros se nos está dando bastante bien y no nos está creando más problemas que los típicos de "que yo he dicho tal cosa" "mentira,que no has dicho eso, que has dicho que..." "cómo me habría gustado grabarte para que vieras que" y "blablabla", nada, al fin y al cabo, peccata minuta. Y claro. La discusión nos ha llevado a un análisis:

-" Voyons": apart e de tenernos que quedar 4 días aquí, ¿qué más nos ha pasado?

- Que hace un calor de mil pares de demonios, ¡he aquí lo que nos ha pasado!

- ¿Hace, una cervecita bien fresca?
Y se acabaron los problemas, ya veis! ¡Lo que hace el calor y lo que hace una cervecita fresca en el momento adecuado!

SAhora estoy en la bañera del Blauet, bajo el "bimini" (habría jurado que se escribe con uve pero dice el capitán que es con b) (aclaro que el bimini es aquella especie de papamóvil que tiene el Blauet, una cosa horrorosa pero efectivísima para presrevarse del sol) y por el puerto va pasando gente que pasea. poca, la verdad, pero alguien va pasando. Observo que algunas personas de las que pasean van muy bien vestidos (yo ando con el biquini, no creo estar demasiado presentable, lo que es seguro es que hay quien encuentra raro -por la forma de mirar- que esté "trabajando" en el ordenador "en biquini", pero me da igual: mientras haga este calor, éste va a ser el uniforme.

Hablando de escribir, el otro día, mientras nos comíamos la crêpe en el bar de Cap d'Agde, aquello era un desfile de personajes, como en todos los "tontódromos" de todas las ciudades y pueblos. Me entretuve en darles personalidades varias (por el momento lo tengo todo en la cabeza, algún día verán la luz en formato relato) Y si hablamos de lectura, comenté que había empezado "El corazón helado", de Almudena Grandes. Pues bien: si hasta ahora siempre me había gustado, esta autora, en esta novela estoy empezando a descubrir unaespecie de "Visto uno vistos todos". me explico: encuentro una especie de "dejà lu", como me ha pasado ya con otas autoras como Marcela Serrano, como maruja Torres o como M. de la Pau Janer, por mencionar algunas. Y es que supongo que llega un momento en que a los autores se les acaba la imaginación (oh dioses del Olimpo, ¡no estoy sola! claro que yo no soy una autora) bien, eso no quiere decir que no me guste, cuidado. Me está gustando, pero pensaba que me entusiasmaría y no es así, aunque ¡sólo estoy en la página 80!

Ahora mismo el soleil de la France me está empezando a tocar la pera (ya tengo todo el brazo derecho soleado, así que ahora pararé y quizá me vaya a la playa un rato, haciendo caso al Monsieur... veo que esas personas que pasan por delante del Blauet, aunque vayan bien vestidas, van a parar a la playa)

Oh! Dios mío, qué casualidad, oichs... aaaargggg... He ido a la playa un ratito y cuando he vuelto, el Capitán "ya" había hecho todo el trabajo. ¡Vraiment, je suis desolée!

Aquí nos vamos a la cama como las gallinas (a acostgarnos, digo, eh?) ahora mismo son las 21,01 y ya hemos cenado, buf buf... no me enrollaré más, pues, así que Bon soir! (porque bonne nuit lo dicen cuando ya duermen, y es que estos franceses son raros raros)




 

escuela_de_vela

23 de mayo

Día reservado a los tecnicismos. De buena mañana hemos empezado a desmontar las velas (y digo hemos porque hoy sí que he participado). La génova no nos ha dado demasiados problemas, es la pequeña ("sólo" mide 35 m2) y... ¡ostras! ahora veo que estoy equivocada, le pido las medidas al Capitán y me dice que la Mayor no es la más grande. o sea, la Mayor no es la mayor, como su nombre indica, sino que se llama así porque está en el palo mayor (eso lo sabía, lojuro, pero se me había olvidado por completo) por lo tanto, la Génova es la mayor y la Mayor es la pequeña, ¿vale? y la Mayor mide unos 28 m2.

Bien, pues la que nos ha dado menos problemas ha sido la Génova, aunque la Mayor tampoco se nos ha resistido demasiado. Las hemos doblado, las hemos metido en sus fundas y creíamos que no cabrían en el cofre que les teníamos adjudicado, pero - por suerte- estábamos equivocados, porque han cabido a la perfección. Ahora van a estar guardaditas durante unos tres meses y piico, así que ya no hay que pensar en ellas hasta la vuelta.

Después de desmontar y guardar las velas hemos procedido a hacer lo mismo con la botavara. El Capitán, muy previsor , había traído todas las herramientas necesarias y precisas. Por lo tanto, no ha habido sorpresa ninguna. Todo está en su lugar, y la botavara bajada. Y ahora nos iremos a Frontignan La Peyrade (o sea, al pueblo).






 

27 de mayo

Han pasado muchas cosas que no he podido explicar porque no ha habido ocasión o, si la ha habido, sabía que no podría enviarlo y por eso me ha dado mucha pereza ponerme. Ahora mismo estamos en Aigues Mortes, el segundo pueblo donde hemos parado desde que, ayer por la tarde, entramos por primera vez a los canales. Hace dos días, el viernes, nos fuimos a pasar el día a Sète. Allí compramos cuatro cosillas que necesitábamos, pasemos, comimos y por la tarde volvimos hacia Fontignan, donde continuamos preparándonos para el "dematage", o sea, para que ayer, sábado, nos bajasen el mástil. No he dicho que le jueves estuvimos también en Frontignan pueblo, que había mercado (un mercado estilo el de Blanes de los lunes, que es como nuestro "Corte Inglés")y que por la tarde hicimos una preciosa excursión en bicicleta por un carril bici entre marismas, que nada tiene que ver con el carril bici que tenemos en Blanes (aunque habría que decir, aun gracias que tenemos uno, ¡ojo!) me refiero a que era ancho, sin tener que preocuparse por si un coche pasa demasiado cerca... en fin, un verdadero carril bici. Al volver de ese paseo pasamos por Capitanerie, donde intentamos subir la web, ya que nos dijeron que había wi-fi, pero resultó que no funcionaba (o a nosotros no nos funcionaba). Lo único que hice, pues, fue enviar un par de correos, mirar el nuestro y visitar algúnh blog (ni de lejos pude pasar por todos los blogs que me hubiera gustado, ya que hay algunos que tardan mucho en abrirse y sólo disponía de 20 minutos en total, teniendo en cuenta que había que conectarse, también, a la méteo)

El sábado - ayer- para mi fue un día lleno de tensiones, porque ya se sabe que aquellas cosas nuevas que no domino me producen una especie de miedo que se traduce en aquella especie de histeria que muchos ya conocen ( y soportan) y aunque cada vez controlo más, hay cosas que son superiores a mí (todavía). El tiempo atmosférico era normal y se mantuvo con normalidad justo hasta el momento de trasladar el Blauet hasta la zona técnica. En ese preciso momento empezó a llover (barro) y esa lluvia consiguió que Joan Salvador, que siempre está tranquilo, ese día en ese momento dejara de estarlo, para emitir un bufido parecido a los míos. Al fin y al cabo, él también es humano.

El dematage fue bien. Ningún problema. La lluvia duró poco y yo no tuve que subir al mástil (menos mal) aunque habíamos intentado que subiera yo. Digo que lo intentamos, por la mañana hicimos un "ensayo". Había que subir hasta la segunda cruceta y antes de llegar a la primera yo ya estaba a punto de echar la primera papilla, así que aprendí a subirle a él, ayudándome con el motor de subir el ancla. Por suerte para mi, pues, no tuve que subir al palo y además nos ayudó el encargado de la zona técnica. Mejor. A pesar de la ayuda del motor del ancla, se necesita cierta fuerza. Se me ocurrió... buf buf... No quiero ni pensar en el castigo que representaba para los prisioneros, antaño y hogaño, cuando los subían al mástil y los dejaban a la intemperie, suspendidos por un cabito y hala! (qué horror)... el chico que llevaba la grúa era muy hábil (y yo que había desconfiado de él porque lo vi tan joven que pensé "ese tiene cara de ni siquiera haber terminado la ESO. Tuve que tragarme mis pensamientos con patatas)una vez bajado el mástil, Joan Salvador y yo lo protegimos como si fuera un bebé a punto de quedar abandonado a su suerte... aunque no quedará abandonado, no, que cobran un riiñón por quedárselo hasta la vuelta, además nosotros nos llevamos la botavara, que abulta un rato largo, aunque no molesta.

Una vez "dematados" salimos en dirección a los canales (por fin) y en un par de horas nos plantamos en Palava. Allí el Blauet tocó fondo. Menos mal que la cosa fue suave, que yo ni me enteré, aunque hubo que desembarrancar a golpe de motor. Total, que nos acojonamos y no acabamos de entrar hasta el fondo del puerto, porque no había ni dios y no podíamos preguntarle a nadie si había calado suficiente. Las cartas náuticas marcaban un calado relativamente falso, o tuvimos la mala leche de ir a parar al sitio de menos fondo. De cualquier manera, donde nos quedamos, estuvimos muy bien. Estábamos tan cansados que a las 7 ya cenamos. Nos tomamos una copa de cava, la ocasión lo merecía, habíamos dejado el mar, para entrar al canal de Sète au Rhône. o al revés. Además, nuestro hijo Ferran cumplía 30 años. ¡Cómo pasa el tiempo! Hace 30 miserables años yo estaba pariendo y ahora mira... me encuentro en medio de un canal intentando llegar a París...y es que la vida da tantas vueltas...






 

Estanys de la Camargue

28 de mayo

Hay que ver cómo es la vida... Nos hemos pulido el primer mes de nuestra aventura, como quien dice, y estamos a tres horas escasas de casa. Y es que desde hace unos cuantos años - o eso nos dicen por aquí- este es el primero en el cual el mes ed mayo es tan malo que hay una borrasca tras otra (orages et averses, avec violentes rafales) (tormentas y cgubascos con violentas ráfagas de viento). La cuestión es la siguiente: sólo hay tres cosas que pueden hacer que no se pueda entrar en el Ródano (porque ya ni siquiera te dejan navegar) a saber:

1) Si sopla fuerte viento del norte, ellos lo llaman mistral, nosotros, tramontana
2) Si soplan fuertes vientos del Sur.
3) Si hay una crecida del río.

Hacía años, digo, que no había habido tantos días de viento seguidos, ahora del norte, ahora del sur... Bien, la cosa está en que ahora mismo nos tendríamos que quedar en Aigües Mortes una semana aproximadamente, pues se acerca otra vez mal tiempo hasta el otro lunes por lo menos. Nos tendríamos que quedar tocándonos la pampa como tuvimos que hacer en Roses, en Saint Cyprien, en Cap d'Agde y luego en Frontignan. Como que el tiempo va pasando y nosotros ya teníamos que volver a finales de mayo o principios de junio para cumplir con nuestra obligación ciudadana de la declaración de la renta (no, no es que nos encante hacer eso, pero es que no hay más narices que hacerla) ... pues hemos decidido volver ahora. Qué cosas, nosotros contábamos que cuando volviéramos ya estaríamos casi en París...

Mandan huevos. Pero es lo que toca. Así pues, ahora escribo este "post" webero y supongo que esta misma madrugada lo colgaré en la red (desde casa) y mañana podré escribir un post blogero "normal". No. Todo esto no es normal, no lo es.

Et malgré tout, je t'aime (eso se lo digo al Capitán, como si dijéramos)




 

Aigues_Mortes

3 de junio

El día 2 de junio había pasado una semana desde que dejamos el Blauet en Aigues Mortes. Ellos pronuncian "Egue Mogte". Como decía, había pasado una semana y habíamos estado en Blanes, haciendo el cambio de casa de mi madre, que pasaba de la "residencia de invierno" a la "residencia de verano", o, hablando en plata, desde el apartamento de en medio del pueblo, al apartamento que tiene en el barrio de Los Pinos, que es donde ella siempre ha pasado sus veranos y, aunque este año va a ser muy triste para ella, cargado de recuerdos... ella quiso cambiar.

Estando en Blanes tuve un sentimiento de frustración que se fue apagando poco a poco: una mezcla de rabia por el mal tiempo que no nos deja avanzar, de nostalgia por volver a ver a mamá, que estuvo muy contenta, la pobre, mezcla también de impotencia por no poder consolarla - después de ocho meses- por la muerte de mi padre. Y mucho trabajo. Hacer un traslado "normal" es fácil. Pero vaciar un piso entero porque hay que alquilarlo y trasladarlo todo a otro piso, es un poco más difícil, por pequeño que sea el piso. Pero bueno, era algo que había que hacer y o lo hacíamos nosotros o les cargábamos el mierto a nuestros hijos, que ya están haciendo bastante.

Aprovechamos también para hacer la declaración de la renta y por fin, volvimos a Aigues Mortes, acompañados por Ferran, Gerward y Mar, que se quedaron a comer y volvieron a bajar hacia Blanes, llevándose el coche, naturalmente.

Llegamos a Aigues Mortes y nos encontramos el Blauet cambiado de sitio con un candelero torcido. En el álbum pondremos las fotos correspondientes, cuando podamos. Así pues, lo primero que tuvimos que hacer, cuandose marcharon los niños, fue arreglar el candelero, tarea en la que nos ayudaron los que lo habían roto (torcido), los capitanes de una inmensa (pero inmensa) peniche que todavía no sabemos cómo colocaron al fondo del puerto... la cuestión es que eran buena gente y ayudaron. Se arregló todo y punto.

Una vez todo arreglado, a la mañana siguiente, el día 3, salimos en dirección Aroles, un pueblo precioso, que fue poco visto porque fuimos a parar a él en domingo. Bueno, eso es falso. Si que lo vimos, pero de la manera que se ven los pueblos no tan turísticos en un domingo. Tuvimos la suerte, a pesar de todo, de que el día 3 de junio en Francia era el día de la madre y no sé si por ésta o por alguna otra razón, era día de puertas abiertas en uno de los museos de Arles, que pudimos visitar, con visita guiada, además, por un actor (supongo) vestido como un caballero de principios del XX o finales del XIX, que iba explicando historias pasadas... ¡cantando Después de la sorprendente ópera museística fuimos a parar al Espacio Van Gogh, donde había una exposición de fotografía de Lucien Clerge, fotógrafo a quien yo conocía por haber visto parte de su obra a través de la red. Francamente, nos encantó. Después nos tomamos una carísima y no demasiado buena cervezA - a nosotros nos gusta la Heineken, eso va a gustos, y en Francia sólo encontramos Amstel-

Mis situaciones adrenalínico-histéricas cada vez son menos. Quiero decir que me estoy acostumbrando a que las maniobras - hay que hacer muchísimas- cada vez me resultan menos desconocidas. no es lo mismo navegar por mar en un velero que por el río en el mismo velero sin mástil, poer hay que tener en cuenta que hacía tres años que por motivos de salud de mi padre, no habíamos salido a navegar más que para dar alguna vuelta por Blanes. y no es lo mismo. Hay quien no tiene ningún problema con nada, hay quien, como yo, los tiene todos, aunque a veces me haga la chula. Bueno, como digo, lo estoy superando.

Una de las cosas que más me gusta de esta navegación es oir cantar a los pájaros. En casa también los oigo, pero es diferente. los pájaros que hay por aquí se hablan entre ellos, se explican historias ancestrales, mezcladas - los pobres- con los ruidos de motores como el nuestro, aunque los motores más potentes seguramente les molestan más y el nuestro sólo tien 43 caballos y hacemos aproximadamente 10 km/h. Eso en el canal de Sète au Rhône... luego os lo contaré... será ligeramente diferente.

Para llegar a Arles tuvimos que pasar una esclusa. Nuestra primera esclusa, la de Saint Gilles. Pequeña y sin problemas, sólo hicimos un poco el ridículo, ya que faltaba un noray y fuimos a parar justamente donde no había noray, teniendo que buscar el otro... en fin, sin dar detalles: salimos muy bien parados.





 

Arles

5 de junio

Avignon. Bonita ciudad. Muy bonita. ¡¡¡Anda que no vivían bien, los Papas!!!

Como que Joan Salvador ya ha contado lo que hicimos ayer y cómo fue, y yo ya os he dicho muchas veces que empiezo a controlar y superar mis miedos, ya no hablaré más de ello (por ahora).

Hoy he mos hecho colada. La lavandería está situada en la bodega de una gabarra profunda, donde también están situadas las duchas. Le llamamos la gabarra catacumba e impone un poco. Mientras me encontraba ahí abajo, me acordé de aquella peli llamada "Mujer blanca soltera busca"... y me ha entrado un escalofrío que he superado cantando. Por suerte, estaba sola, aunque es verdad que el yuyu me dio precisamente por estar sola. ¡Una, que es así!

Y ahora salgo, que vamos a ver si colgamos todo esto, si encontramos el cyber. Eso y subir unas fotos al álbum de Picassa y ver si tenemos correo, que nos hace mucha ilu. Nos leemos.




 

Avignon_vistas al Rhone

12 de junio

Lyon es una ciudad muy bonita, no lo dudo, situada entre dos ríos, pero que los sobrepasa. Quiero decir que se ha ido haciendo grande, como pasa con todas las ciudades. uno de los ríos es el Ródano. El otro es el Saône. nosotros llegamos por el Ródano y precisamente aquí, en Lyon, fue donde nos desviamos. Nos quedamos un día y medio. Llegamos ayer al mediodóa, con bastante lluvia, mojados comolos patos y los cisnes que tenemos estos días como comàñeros. Nunca me hubiera imaginado la cantidad de cisnes que me envolverían en un viaje como este, yo que los consideraba un poco exóticos. Pues aquí conviven con los patos llamémosles "normales". Quizá es que soy un poco borrica y en lugar de mirar los documentales de la 2, donde me habría enterado de dónde viven los cisnes, me quedo mirando "El cor de la ciutat" y "Ventdelpla" y no me entero. Por cierto, ni me acuerdo, de estas series, aquí miro pelis. Pelis que me llevé, algunas que me había "bajado" yo misma, otras que me grabó mi hijo Ferran, y otras, también compradas, que conste.

Aquí hay un MacDonalds donde uno se puede conectar gratis con su portátil, o sea, que hay wi-fi, pero ha resultado que aunque nos hemos tomado un par de cervezas y unas patatas (consumición de comida obligatoria, la bebida sola no vale) hemos estado una hora larga, pero no hemos conseguido subir la web. Si que hemos podido, sin embargo, subir algunas fotos al álbum de Picasa. El problema ha sido que no me he podido conectar al blog ni de coña y que se nos ha terminado la batería y nos hemos tenido que marchar.

Hemos tenido avería del generador. Si queréis saber qué es lo que ha pasado, supongo que Joan Salvador lo explicará desde su punto de vista. Yo sólo digo que hoy ha estado trabajando en ello seis horas, desde que ha localizado la avería hasta que la ha podido reparar, no porque no supiera de entrada qué pasaba- que sí que lo sabía- sino porque, como todo el mundo sabe (y quien no lo supiera, ahora ya sí) en un barco, las cosas que se estropean siempre son las que están en el lugar más recóndito. Otra lección que me cuesta de aprender, después de tantos años, ¡ay!

Y mientras él arreglaba la avería yo he ido a la lavandería, he ido a la compra... y ahora me dispongo a cocinar un "cabillaud" (bacalao) con verduritas que estará riquísimo. Así pues, todo lo que ha pasado desde el día en que dejé de escribir (el cinco de junio) hasta hoy, lo tendré que contgar otro día. o no, que luego me enrollo demasiado y me dice el Capitán que nadie querrá leer tanto rollo.

Desde Lyon sólo puedo decir que estoy desencantada con internet en route. me refiero a que pensaba que eso de conectarse a internet para subir la web sería mucho más fácil de lo que es, pero no es así. O no lo es para los colgadillos como nosotros ue vamos en velero (auhnque sin mástil, por ahora), ya que los potentados que se pueden permitir el lujo de pagar cantidades astronómicas o aquellos a quienes se lo paga la empresa, esos no tienen problemas. pero mira, me da igual. me da rabia, pero en realidad me da igual, porque estoy disfrutando enormemente del viaje, y eso es lo más importante.

Bon apetit!


 

15 de junio

Estamos en Tournus. Estoy escuchando "La traviata" y Joan Salvador lee "El País" de ayer, que nos ha costado dos euros y cinco céntimos. "Disgraciatos"... ¡que encima de que nos venden un periódico atrasado, nos lo cobran más caro!
Me pasé toda la tarde de ayer y la mañana de hoy traduciendo un librito que le compramos a nuestro hijo Jordi y a su mujer, Violeta. Ha supuesto un buen ejercicio para aumentar mi vocabulario. ¡¡¡38 páginas que me he traducido, de cabo a rabo!!

Ahora él me comenta una noticia sobre una juez de Motril a quien suspendieron un mes y poco por haberse equivocado (no entenedmos que la desidia de alguien tenga tan poco castigo... hay vidas humanas en sus manos... yo he leído otra noticia, en la contraportada, sobre dos lesbianas a quienes hacen la vida imposible en Rioja, un pueblo de Almería... casi prefiero no leer los periódicos, eh? para leer estas cosas...)

Veamos: yo ahora tendría que defenederme de lo que Joan Salvador dice cuando cuenta eso de las esclusas de la Saône, que dice que el esclusero todavía se debe de estar riendo porque yo tenía tanto vértigo que me acerqué al noray arrastrándome por el suelo. Es verdad. Fue así, porque había una altura inmensa para mi, que me da vértigo incluso la vía del metro, pero también es cierto que lo hice y que en la esclusa siguiente ya no tuve tanto miedo y que cuantas más esclusas vamos pasando, voy aprendiendo a escalar paredes y ya casi no me dan miedo. Además, más de un día me toca escalarlas bajo la lluvia y ensuciarme toda , porque las escaleras están llenas de musgo y da mucho asco.

En la foto, un momento en el que me estaba preparando para subir una esclusa, bajo la lluvia.

Por otro lado, los paisajes son tan maravillosos que valdría la pena escalar todas las esclusas que haga falta (que, por cierto, ahora empiezsa "lo bueno", porque creo que hasta París nos quedan más de 300 esclusas,contando que ya llevamos una buena docena desde que empezamos a subir por el Rhone.

La Saône es un río más tranquilo. Los cisnes son como los perros, aquí - ahora ya no sé si eso se lo he contado a mi madre en alguna de las postales que le envío, si os lo he dicho a alguno de vosotros en un sms o si lo he escrito aquí mismo y ahora no me acuerdo. En fin, es igual, la cuestión es que cada puerto tiene sus cisnes, que son muy bonitos y elegantes, excepto cuando eructan, deespués de tragarse el pan que les damos, ¡que les encanta! ¿Os podéis imaginar a la Plisetskaya (o comosescriba) bailando "la muerte del cisne" y eructando al acabar el ballet? (yo tampoco)

Los pueblos están llenos de flores, cuidadas al máximo, en fin, que es una gozada pasear por ellos, aunque sea bajo la lluvia. y además, cuidan mucho la estética e integran la arquitectura al paisaje (en el paisaje?... lapsus lingüe) o sea, me refiero a que no se encuentran edificios modelo "Nuñez y Navarro" en ningún sitio, aunque quizá los haya, no digo que no, escondiditos en los barrios menos céntricos. Pero ahora dejo de hablar, porque tenemos que ir a ver si podemos colgar la web. Parece que hoy si. veremos.







 

Preparacio_a_l-esclusa

19 de junio

Hoy voy a decir poca cosa, por no decir que no diré nada. leed al capitán, por favor, yo estoy muy cansada y necesito irme a dormir. Mañana será otro día...

La foto es donde estamos ahora, Saint Jean de Losne. Uno de los mejores escenarios para los deliciosos conciertos de pájaros que tenemos, sin proponérnoslo. Una maravilla.

¡Hasta lo más pronto posible!




 

Capvespre/Anochecer a St. Jean de Losne

25 de junio

Cuando salimos de casa ¡no me parecía que París pudiera estar tan lejos! Entre las "tramontanadas" y las "mistraladas" nos entretuvimos muchísimo. Llevamos casi tres semanas de atraso sobre lo que teníamos previsto, pero da igual. La idea era llegar a París (y lo continúa siendo, claro) pero debo darles la razón a nuestros amigos Joan y Feli, del "Mascarell" y a Carles y Àngels, del "Taca"; unos hicieron este viaje hace dos años, los otros, el año pasado. Todos nos advirtieron de que aunque el objetivo fuese París, el camino para llegar allí viajando de esta forma es tanto o más bello que la misma llegada y yo pensaba que quizá exageraban un poco.

Sin embargo ahora, que estoy en medio, después de cincuenta mil contratiempos, de "caminar" bajo la lluvia, de subir una montaña como quien dice peldaño a peldaño (peldaños=esclusas) de tomármelo con paciencia cuando un "éclusier" se lo toma con un poco de calma (menos mal, que lo toman con tranquilidad, porque de lo contrario estarían muy quemados) después de comprobar que algunas de las esclusas automáticas no funcionan, pero que cuando llamas al botón de emergencia te vienen a "salvar" con aquella sonrisa que nunca pierden y con aquella amabilidad que normalmente no les atribuímos a nuestros vecinos franceses, un tópico, el de la antipatía de los franceses, que deberíamos quitarnos de encima, os lo aseguro. En fin, que después de todo, tengo que darles la razón a nuestros amigos: el camino lo vale.

Desde que dejamos el Rhône y la Saône para entrar en el canal de la Saône a la Marne (o al revés) mi nivel de histerismo ha ido bajando. Me explico: el Rhône fue como una especie de entrenamiento, con unas esclusas muy grandes pero totalmente programadas. La Saône fue un respiro: mucho mejor paisaje (no tan industrializado) y con sólo cuatro o cinco esclusas repartidas entre unos pueblos preciosos: ahí ya me entrené de otra forma; las esclusas son más pequeñas, no tan automatizadas ni programadas. Nosotros llegábamos y el Capitán paraba o enlentecía el barco todo lo que podía para que yo me cogiera a la escalera "de gato" de la pared y subiese. Entonces él me tiraba un cabo por popa y otro por proa que yo ataba y entre los dos, un cabo él, desde el mismo barco y otro cabo yo desde tierra, aguantábamos el Blauet para que no se moviese. Cuando la esclusa quedaba llena, entonces yo tenía que subirme al Blauet de nuevo, nos abrían las compuertas y nos marchábamos. Y así, hasta la esclusa siguiente. Hubo un día, en la Saône, que sólo hicimos dos esclusas y otro día, sólo una.

Desde St. Jean de Losne navegamos un tramo de la "petite Saône" hasta coger el canal y aquí nos cambió la vida en todos los sentidos: hay días en que llegamos a pasar entre quince y veinte esclusas. Hubo un día en que tuve una de mis crisis, me planté y dije que yo no quería "hacer" más esclusas, no podía con mi alma (primera crisis de canal) pero luego se me pasó y como no tuve más remedio, continué subiendo escaleras y aguantando los tumbos que quería dar el Blauet. Me parece que debo de haber perdido una talla (el capitán también, ¿eh?) y tengo los brazos y las piernas como Jordi, mi profe de gimnasia, que fue campeón de Catalunya de fitness. Como dice nuestro amigo Carles, cuando vuelva a casa pareceré la hermana de Hércules...

En mi segunda crisis el capitán intentaba calmarme, yo no me calmaba, la culpa no podía ser de las hormonas. La culpa era de tanta esclusa y también de la lluvia, que no nos deja ni respirar. Y eso que cuando hace calor, hace calor de verdad! Más de un día pienso en nuestro Camino de Santiago, donde las esclusas serían las etapas a superar, las dificultades del camino, y los "éclusiers", serían los hospitaleros... pero eso son cosas mías. La lluvia, como digo, nos acompaña cada día, si no por la mañana, por la tarde. Además, el Blauet es un velero, no es un barco hecho para navegar por ríos o canales y tiene demasiado calado para según qué tramos. Para navegar no hay problema, ya que en medio del canal siempre hay calado suficiente. El problema surge a la hora de parar para comer, de 12 a 13,30, los "éclusiers" van a comer y hay que esperar - o a la hora de parar para dormir en algún lugar que no sea un puerto fluvial, o sea, en medio de la montaña... el calado del barco, es entonces un handicap porque a la que nos acercamos a la orilla, el Blauet toca al fondo. Hemos pasado un par de noches clavados, literalmente, en el lodo. Por suerte, no son piedras.

El paisaje, a pesar de la lluvia, o precisamente a causa de la lluvia, es tan encantador, tan salvaje, tan bonito, que cuando se acaban estas pequeñas crisis de "mujer urbanita" que me cogen cada vez más espaciadamente por suerte para el Capitán, me quedo embobada, como ya he comentado algunas veces, con una garza que vuela por delante del Blauet, con los cuervos negros y brillantes que "pacen" a la orilla del canal, con los patitos pequeños que no saben nadar deprisa y que, literalmente, corren por encima del agua y con algún que otro "blauet" (martín pescador) que cuestan mucho de ver, porque son pequeños como colibrís (exagero, lo sé) y que ¡son una monada!

En París debíamos encontrarnos con Roser y Pep, la hermana de Joan Salvador y su marido. Hasta ayer, estábamos convencidos de que, si queríamos, podríamos recuperar los km que habíamos, de alguna forma, "perdido" a causa de las tramontanas. Ayer nos convencimos de que esto no es posible. La naturaleza es la que es y si llueve, hay que variar la velocidad porque las esclusas son las que son y además, los "éclusiers" son personas humanas como nosotros y hay que respetar su horario laboral. Repìto que suelen ser encantadores. Total, que, debido a ese retardo no previsto (quizá por suerte, todavía no podemos controlar los vientos y las lluvias)... no creo que podamos hacer lo que teníamos pensado. Ojalá que Pep pueda combinarse el trabajo para poder llevar a término nuestro proyecto. Su regalo de boda consistía precisamente en que nos encontrásemos en París, pasaran 3 o 4 días con nosotros y luego cruzásemos el Canal de la Mancha - en tren- hasta Inglaterra, para pasar 2 o 3 días en Londres, también todos juntos. On vera...

Lo que está visto, como digo, es que nos es imposible viajar a la velocidad que teníamos calculada. Estoy aprendiendo (a buenas horas...) a controlar mi paciencia. Mis amigas Mati y Elena, igual que Montse Z, mujeres con una serenidad admirable, estarán contentas: volveré hecha una jabata, pero una jabata paciente!!! i ya no tendrán que decirme ¡"Mooooooontseee, stoooooooop"!




 

arbre_al_canal

26 de junio

Las esclusas están divididas por tramos. Hay tramos de diez o doce esclusas, durante las cuales los barcos son acompañados por un sólo "éclusier" (o éclusière). Ya he dicho en otras ocasiones que suelen ser muy amables, que procuran ayudarte en todo lo que pueden, que si alguien sufre un contratiempo, para eso están ellos (por eso me gustan más las esclusas manuales) pero, como siempre, hay éclusiers más simpáticos que otros, como en cualquier ámbito de la vida. Hoy, durante unas cuantas esclusas, hemos tenido la suerte de dar con un éclusier eficiente, simpatiquísimo y además, muy guapo. Le he prometido que colgaría aquí la foto que nos ha hecho el capitán y que le saludaría desde la web. Por eso, permitidme que dedique este espacio a ello:

Michael,

Je vous remercie pour votre attention.Je salue aussi vos petits enfants, (vous pouvez les montrer la web et le photo! mais qu'ils ne rigolent pas!)

Excusez-moi s'il y a quelques fautes!




 

Un éclusier guapo i simpàtic

10 de juliol



Si, ya estamos a 10 de julio. Y no he escrito absolutamente nada (en la web) desde hace un montón de días. No sabría decir por qué no he escrito. Quizá no tenía necesidad o quizá he preferido "vivir" en lugar de registrar las vivencias en forma de palabras, tal como vamos haciendo en forma de foto. El caso es que aunque no escriba, la sensación de vivir es igualmente buena. Este hecho no sé si es bueno o malo. Para un escritor de verdad debe de ser malísimo, pero yo sólo soy una aprendiza de escritora. Y los aprendices tenemos asumido que hay muchas cosas que jamás sabremos plasmar como nuestros maestros y que quizá están mucho mejor guardados en nuestras cabezas que escritos por estas pantallas de los dioses...

La llegada a París fue extraordinaria y necesaria. El viaje hasta aquí ha sido largo, duro y precioso.La llegada, como digo, ya me era necesaria, necesitaba tomar posesión de un pequeño sitio en París y eso he estado haciendo, hasta ahora, que me he decidido a volver a escribir/describir alguna de las cosas que siento mientras me dejo llevar por París. Ya estoy ubicada.

Llueve. Y ha llovido todo el viaje desde que dejamos la Saône y empezamos a "hacer" canal. Aquella vida idílica con la que tanto había soñado, aquellos paseos en bici bajo el sol por aquellos bonitos caminos entre bosques, para mi no han existido: en este viaje, o llueve o está a punto de llover, así de sencillo, pero quizá también es por este motivo que todo es tan verde y se hace admirar tantísimo. Deberíamos titular estge viaje "París bajo la lluvia". O bien "Vacaciones con lluvia. Todo lo que Vd. quería saber y nunca preguntó". ¿Se puede ser feliz bajo la lluvia? pues mira, ahora que me lo preguntas... ¡si! moderadamente feliz, claro está. pero creo que la felicidad completa no existe, si en lugar de lluvia hubiera un sol esplendoroso, haría demasiado calor o habría restricciones de agua o cualquier otra cosa. El caso es que siempre hay algo que hace que sólo podamos ser moderadamente felices. Hay otros motivos, pero serían privados, por eso no los pienso nombrar. Además, cada cual debería buscar sus propios motivos y seguro que no habría ninguno igual. Parecidos si, pero iguales, exactos, no. Ha sido un viaje - de kmomento- fascinante. "Malgré la pluie".

París es París.Sé que no estoy diciendo ninguna novedad ni frase original. Lo tengo clarísimo. Pero es que París es París y punto. Llegamos el jueves pasado. Nos instalamos en la pequeña plaza que le han adjudicado al Blauet, la número 115 del puerto del Arsenal, en el Canal de Saint Martin, al lado mismo de la plaza de la Bastilla. Más céntrico, imposible. Para entrar, una esclusa: la última por ahora, hasta que emprendamos el viaje de regreso, para volver a casa. "El hogar", "la casa" es el lugar, el espacio mítico. Allí donde reposamos, adonde volvemos cuando volvemos de algún sitio. Para nosotros, en este momento "el hogar" es el Blauet, con todas sus imperfecciones: es nuestra casa y como en ella nos sentimos.

Asistimos a la inauguración de una exposición de pintura donde participa nuestra amiga Carmen Sanz Soto. Nos hizo mucha ilusión encontrarnos "aquí". Aquella tarde, la lluvia, incluso nos llegó a respetar un buen rato. La foto que pongo es de la galería de arte, con Carmen.

El sábado llegaron Jordi y Violeta. Ni la lluvia ni el embarazo de Violeta nos hicieron parar en ningún momento: hemos hecho el turista comme il faut, hemos paseado por la plaza des Vosges, escuchando a una soprano que cantaba el Ave María de GVounod, una pequeña y joven orquestina tocando Las cuatro estaciones de Vivaldi (cada cual en una esquina diferente, la cantante en una y la orquesta en otra, de lo contrario se habrían mezclado las músicas)... hemos paseado por el malogrado barrio de Montparnasse (malogrado en el sentido que ha perdido todo su inical sentido, valga la redundancia) convertido ya en la más absoluta muestra de la decadencia de lo que un día fue el punto de encuentro de la bohème, pintores, escritores y otros artistas que allí malvivían, malbebían, malcomían e intentaban sobrevivir. Ahora, los que viven allí se están haciendo de oro gracias a la candidez de los turistas como nosotros, que todavía "nos dejamos engañar" (bueno, eso los que todavía se dejen engañar, por supuesto) de una manera parecida a como degeneraron los hipiies de la Ibiza de los 70...hemos vuelto a ver, un poco más viejos nosotros y ella, la abominable iglesia del Sacré Coeur, que siempre me ha recordado el Tibidabo, y oído el sonido del acordeón, tocado por una especie de aprendiz de acordeonista como aquél de la canción de la Piaf - por cierto, que ahora se estrena un musical de la Piaf, en París. Musical al que no nos apetece asistir porque no nos da la sensación de que nos vaya a gustar. El musical. La Piaf, sí) - Pigalle todavía conserva aquella pátina barriobajera, con sus antros para practicar o ver como se practica el sexo más degradado, los sex shops, los sexódromos (que seguramente deben ser algo parecido a los sex shops pero más grandes) las tiendas de pelis porno, el atrotinado Moulin Rouge, la suciedad de las calles, con aquél fuerte olor de orines y de perfumes baratos... nos hemos dejado extasiar por la Tour Eiffel ante nosotros, cuando hemos "entrado" por el lado de Trocadero, siempre bajo la lluvia. Hemos ido a un concierto a la Sainte Chapelle y también hemos asistido a un examen de órgano por parte de los alumnos de alguna academia de música (siempre Bach) en la iglesia de Saint Severin. Un par de estas cosas que nombro fueron antes de que llegasen nuestros hijos, pero sólo un par. La caminata por el Barrio Latino, ahora me la dejaba y las consabidas fotos ante Notre Dame, que continúa siendo bellísima... todo, siempre y en todo momento, bajo la lluvia. Excepto - seamos justos- el paseo por Les Halles, por el barrio del Marais, donde hicimos un poco "el perro" (o sea, ganduleamos un poco) en la explanada del Centro Pompidou. La Grande Arche y la "grandeur" de París también nos dieron la bienvenida. La última vez qaue había estado, en Le Grande Arche había una exposición muy interesante sobre el Tíbet. Esta vez había una interesante exposición sobre informática, con un montón de "máquinas" "antiguas" divertidísimas, ordenadores de sobremesa, portátiles de los primeros que existieron, módems, tarjetas perforadas... todo aquello que estudiamos en su día sobre el sistema binario y tal, en fin, interesante y divertido.

Jordi y Violeta se fueron y nosotros continuamos: hoy hemos estado en el distrito número 2. Me imagino que es lo que ellos llaman "2 Arrondissement". Nos seguimos maravillando con la arquitectura. París es París: incluso bajo la lluvia.